El Ethos del Hacker: acceso libre a la información

Más que un conjunto de habilidades técnicas, el ethos del hacker es una filosofía fundamental sobre el trabajo, la información y la autoridad. Su idea fundacional se define en oposición directa a la ética protestante del trabajo donde la única alternativa para la vida, es «vivir para trabajar». El ethos del hacker, en cambio, se funda en la creatividad ya que el trabajo y la programación despierta una «curiosidad genuina» y un «entusiasmo» que permite poner a disposición de la humanidad los conocimientos programados. El beneficio se mide al valor social de la creación, la creatividad y, sobre todo, el libre acceso al conocimiento.
Esta filosofía fue codificada por el periodista Steven Levy en un conjunto de principios éticos que forman la columna vertebral del movimiento. Los pilares de este ethos exigen que «Toda la información debe ser libre» , bajo la creencia de que el acceso abierto es esencial para «arreglar, mejorar y reinventar los sistemas». Requiere que «El acceso a las computadoras… debe ser ilimitado y total» , un «imperativo práctico» para aprender y construir sobre ideas preexistentes.
Políticamente, el ethos promueve activamente la descentralización de la información contenida y manipulada por unas pocas corporaciones, viendo los sistemas centralizados y opacos como el principal obstáculo para el libre intercambio de información.
Es crucial entender que este ethos original es, en esencia, un modo de emancipación. Nació de la necesidad de «hacer efectiva la libertad de información» y «liberar el código fuente de la lógica de apropiación capitalista». Esta base coloca a la ética hacker en conflicto directo con su versión corporativa moderna, donde los críticos sostienen que esta cooptación es la «derrota de un movimiento cultural» , pues sustituye el ideal político antiautoritario por «intereses capitalistas». En lugar de liberar la información, la ética corporativa se vuelve «servil» , usando la habilidad técnica para «ayudar a las empresas a mejorar su seguridad» y proteger la información propietaria, traicionando el principio fundamental del libre acceso.
