Estilo de escritura engañoso: cuando las palabras revelan la mentira

Una persona con gafas de realidad virtual y auriculares tiene la boca abierta en una expresión de asombro o choque, como si estuviera siendo impactada por lo que ve o escucha. El fondo está desenfocado, con luces cálidas que sugieren un entorno digital inmersivo. La escena simboliza cómo los textos engañosos —con su ritmo, tono o estructura— pueden capturar nuestra atención y manipular nuestras emociones, incluso antes de que procesemos el contenido. Representa la necesidad de leer no solo qué se dice, sino cómo se dice: porque el estilo de escritura puede revelar la mentira.
Diana Yulieth Socha Hernández
Diana Yulieth Socha Hernández

Total TransmediaAlfabetización mediática

Parece fácil detectar un texto falso y sin embargo, seguimos creyendo en ciertos textos que llegan a nuestro correo electrónico o a las redes sociales. A veces, la forma en la que esta escrita la noticia delata su falsedad, el estilo de escritura engañoso, es un concepto que ha ganado relevancia en los estudios sobre desinformación, ya que se trata de un grupo de características cuantificables del texto —patrones lingüísticos, métricas estadísticas o rasgos detectables por modelos de aprendizaje automático— que permiten distinguir con relativa precisión entre contenido veraz y contenido falso. Estas señales suelen incluir expresiones exageradas, apelaciones emocionales intensas o un tono sensacionalista que, como señalan Zhou y Zafarani (2018), aparecen con frecuencia en noticias falsas y son objeto central de la llamada deception analysis.

Este enfoque puede entenderse como la forma en que las mentiras se visten de palabras. Quien escribe con intención de manipular tiende a recurrir a ciertos recursos retóricos que activan emociones, generan alarma o buscan una reacción inmediata. El objetivo es que el lector se deje llevar por la intensidad del mensaje antes de detenerse a evaluar su veracidad.

Términos como: ¡Escándalo!, ¡Impresionante!, ¡Impactante!, ¡Brutal!, son solo algunos de los más usados para que la gente abra el link del video, audio o texto para que se entere de la información. Pero no siempre el contenido es lo que se pretende con el titular.

Otro ejemplo se encuentra en los correos electrónicos fraudulentos. Estos mensajes suelen estar llenos de mayúsculas, signos de exclamación, advertencias urgentes y promesas imposibles. Ese estilo cargado y alarmista no es accidental: es precisamente lo que induce a muchas personas a hacer clic sin pensar. Y aunque este tipo de correos puede parecer obvio, versiones más sofisticadas del mismo estilo circulan todos los días en redes sociales, páginas web o aplicaciones de mensajería.

Estudiar el estilo de escritura engañoso es clave para mejorar los sistemas de detección automática de noticias falsas y, al mismo tiempo, para educar a los lectores sobre los indicadores más sutiles del engaño. Comprender cómo opera este estilo nos permite enfrentarnos a la desinformación con un criterio más afinado y, en última instancia, proteger mejor la calidad del debate público.

Visita: digitalia.gov.co

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