Higiene informacional: lavarse las manos antes de compartir

Un hombre con gafas y auriculares rojos está sentado relajadamente en una silla, usando su smartphone. Alrededor de él, flota una red de iconos digitales dentro de hexágonos conectados: corazón (favoritos), Wi-Fi, mensaje, nube con flecha de descarga, música, compartir y actualización. La escena simboliza la experiencia del usuario en un entorno digital personalizado y conectado —donde tecnología, entretenimiento, comunicación y servicios se integran de forma fluida en la vida cotidiana.
Diana Yulieth Socha Hernández
Diana Yulieth Socha Hernández

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La higiene informacional consiste en un conjunto de prácticas, hábitos y actitudes que ayudan a reducir la exposición y la propagación de contenidos dudosos. Implica verificar, pausar antes de compartir, dudar de titulares alarmistas, contrastar opiniones, revisar contexto, entre otras cosas.

Algunos investigadores la describen como parte esencial de la alfabetización mediática: no solo consumir información, sino manejarla con criterio, ética y responsabilidad. En tal sentido, higienizar tu entorno informativo es tan necesario como filtrar el agua, limpiar tu cuerpo o mantener una buena alimentación.

En tiempos de inteligencia artificial, deepfakes, audios manipulados y montajes, la línea entre verdad y mentira se vuelve más difusa. El cuidado individual y colectivo de la información es una responsabilidad.

No necesitas dedicar horas ni convertirte en periodista. Solo adoptar hábitos pequeños, que en conjunto hacen gran diferencia.

Por ejemplo, cuando veas un mensaje impactante, busca la fuente, revisa si otros medios confiables lo reportan. Si alguien te pide reenviar con la intención de que todos sepan, primero verifica y decide responsablemente. Consume información de fuentes diversas: medios tradicionales, medios comunitarios, voces independientes. Mezclar puntos de vista ayuda a tener una visión más completa. Revisa, también, si hay evidencia, citas, contexto, si no lo hay, desconfía. Educa a otros, comparte no solo el contenido, sino también por qué decidiste no compartir algo dudoso.

Cada vez que decidimos pausar y revisar una noticia dudosa, estamos protegiendo más que nuestra propia mente, estamos cuidando el flujo de información de nuestra comunidad. Cada vez que evitamos un retuit irresponsable, detenemos una cascada de desinformación. Cada vez que explicamos por qué algo no merece compartirse, aportamos al bien común.

Ahora, cuando leas una noticia, veas un video o se te aparezca un meme, antes de compartir: lávate las manos, haz limpieza, protege y verifica, tu ecosistema informativo te lo va a agradecer.

Si quieres aprender más sobre estos términos, haz un recorrido por la página web de Digital-IA o visita las redes sociales.

Digital-IA Educomunicación para la paz.

Vista desde atrás de una persona usando un laptop en un entorno futurista y vibrante. Sus manos interactúan con una interfaz holográfica que flota sobre el teclado, mostrando líneas de código y datos en tiempo real. El fondo es una ciudad digital o metaverso inmersivo, con múltiples pantallas, luces neón y estructuras curvas que sugieren un mundo virtual avanzado. La escena representa la interacción humana con tecnología de vanguardia —ideal para simbolizar programación, inteligencia artificial, realidad aumentada o trabajo en entornos digitales inmersivos.

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